¿Una IA destructora de mundos?
Durante años, las empresas de inteligencia artificial dijeron que regularlas frenaría la innovación. Este fin de semana, sus tres líderes más conocidos pidieron que alguien de fuera les pusiera límites. Washington y Pekín se negaron en cuarenta y ocho horas. Si nadie quiere frenar la carrera, al menos hace falta saber cuándo algo falla. Hoy ni siquiera eso funciona.