Hacienda, algoritmos y resentimiento: quién gana con nuestra rabia fiscal
Cada campaña de la renta viene con su folclore: pantallazos del resultado, tutoriales acelerados, hilos indignados, nuevas apps que pretenden ser el santo grial , autónomos hablando de Hacienda como si fuese una entidad sobrenatural y un repertorio bastante estable de chistes sobre el atraco institucional. Hasta ahí, nada sorprendente. Lo interesante aparece cuando ese enfado deja de ser una reacción aislada y se convierte en relato político y en mercancía emocional. El malestar fiscal se ha vuelto contenido.