Hacienda, algoritmos y resentimiento: quién gana con nuestra rabia fiscal

Cada campaña de la renta viene con su folclore: pantallazos del resultado, tutoriales acelerados, hilos indignados, nuevas apps que pretenden ser el santo grial , autónomos hablando de Hacienda como si fuese una entidad sobrenatural y un repertorio bastante estable de chistes sobre el atraco institucional. Hasta ahí, nada sorprendente. Lo interesante aparece cuando ese enfado deja de ser una reacción aislada y se convierte en relato político y en mercancía emocional. El malestar fiscal se ha vuelto contenido.

Bad Bunny en el museo

Nos obsesiona el planeta que dejaremos a nuestros hijos, pero quizás sea más preocupante los hijos que dejaremos al planeta. Hemos construido una sociedad donde el éxito parece depender del mérito, del esfuerzo y del talento. Pero en un mundo donde los algoritmos filtran oportunidades,¿qué tan cierta es esa promesa?