Formación y trabajo digno para evitar la gran dimisión

La narrativa neoliberal de amar el trabajo por encima de todo ya no cuela. Mientras la clase trabajadora reclama mejores condiciones, las empresas luchan por el talento tecnológico, cuya naturaleza cambia cada vez más deprisa. ¿La solución? Una revolución formativa para dar más poder a los empleados y responder a las necesidades presentes y futuras de las empresas. “Poner a los trabajadores y trabajadoras en el centro de la digitalización” como afirmó la vicepresidenta Yolanda Díaz.

“En España no se está produciendo una gran renuncia. El único país con un problema real y de proceso colectivo de crisis es EEUU, y eso debe hacernos pensar en qué está pasando en la sociedad contemporánea para que los trabajadores abandonen uno de sus bienes más preciados, que es su modo de vida”, dijo contundente la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social durante el foro El futuro del trabajo y el trabajo del futuro, organizado por Retina con el apoyo de Santander, Telefónica y Google. Se refería al ya famoso proceso por el que millones de estadounidenses han dimitido tras el inicio de la pandemia, debido a la insatisfacción con sus condiciones laborales.

Los datos confirman que los trabajadores españoles no están dimitiendo en masa. Pero ¿acaso eso significa que nuestro mercado laboral sea un paraíso para los empleados? Tampoco. Como afirmó el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, el trabajo en España “está vinculado a nuestros altísimos niveles de precariedad”. Así que, si los trabajadores españoles no renuncian, puede que no sea porque están encantados con sus empleos, sino tal vez porque no tienen otros lugares a donde ir. ¨El trabajo no puede estar condicionado a que muchas actividades sean un lugar de sufrimiento”, dijo la vicepresidenta segunda. “¿Por qué los españoles y las españolas no trabajan en el campo? Seguramente porque las condiciones de trabajo son extremadamente duras”. Salarios bajos y situaciones laborales precarias pueden ayudar a entender esos más de 100,000 puestos de trabajos sin ocupar en algunos sectores. Nuestro país no sufre una gran renuncia, pero le sentarían muy bien algunas de las recetas que proponía el presidente Biden para solventarla: aumento de salarios y reducción de la precariedad. Díaz anunció su intención de reunirse  con los agentes sociales para buscar soluciones para estos puestos sin ocupar.

“El trabajo está en crisis”, sentenció la periodista del Type Media Center y autora de Work Won’t Love You Back, Sarah Jaffe. En su opinión, “en la era neoliberal, la idea del trabajo se basa en motivar al empleado para que esté más vinculado, en la narrativa de que debemos amar nuestros trabajos independientemente de lo que cobremos, a pesar de que las condiciones sean cada vez peores y de que la desigualdad está creciendo”. Esta narrativa, sumada al contexto externo de la pandemia y al encarecimiento de la vida en general, es lo que está haciendo que la sociedad “empiece a pensar en el trabajo de otra manera y a renovar el interés por conceptos como la flexibilidad, el teletrabajo y el salario básico universal”, añadió.

Y es que, aunque la gran renuncia solo se esté produciendo en EEUU, lo que sí se ha extendido a nivel global es la conocida estrategia de algunas empresas estadounidenses de convertir las oficinas en sitios divertidos para fomentar las horas dedicadas o empeorar las condiciones sin que se note demasiado. Pero, como dijo Jaffe: “Los trabajadores quieren empleos buenos y dignos y que los salarios suban cuando sube el precio de la vida, y eso se consigue dándoles más poder, no con fiestas de pizza en la oficina”. Amén.

FORMACIÓN, FORMACIÓN, FORMACIÓN

“En tiempos disruptivos, la formación al alcance de todos es clave”, continuó la vicelehendakari y consejera de Trabajo y Empleo del Gobierno Vasco, Idoia Mendía, en alusión al tema que acabo convertido en protagonista del foro de Retina: la educación. Porque, aunque España no esté padeciendo una gran renuncia, nuestro mercado laboral sí sufre una brecha en cuanto a puestos de trabajo altamente cualificados, sobre todo, en el sector tecnológico. Y no es de extrañar, dada la velocidad a la que están cambiando todas las industrias a raíz de la transformación digital. “Hemos de poner a los trabajores y trabajadoras en el centro de la digitalización” afirmaba la vicepresidenta segunda y para ello es fundamental la formación de estos empleados. Por eso el ministro Escrivá, alertaba del riesgo que supone que las empresas españolas gasten en formación menos que nuestros vecinos europeos. Esto, explicó Escrivá, tiene un gran impacto en otra de las singularidades del mercado laboral español, el denominado “talento sénior”. España se encuentra a la cola de empleabilidad en personas mayores de 55 años entre los países de la OCDE. “Somos el segundo país de Europa con la tasa de actividad más baja a partir de 55 años”, recordó el ministro. La formación continua en el entorno laboral reduciría la obsolescencia de determinados conocimientos y podría aumentar esta tasa de actividad.

 Tras décadas esperando el alzamiento robótico, lo que finalmente tenemos son algoritmos invisibles que se están quedando con cada vez más tareas mientras los empleos humanos que quedan están adquiriendo un componente cada vez más digital. “Cuesta encontrar perfiles tecnológicos porque la realidad siempre va por delante. Es imposible que el sistema educativo tenga tiempo de acostumbrarse”, advirtió el consejero externo de BakerMcKenzie, editor de Almuzara y exministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Juan Manuel Pimentel.

En este contexto, además de pelearse por los mismos perfiles, las empresas deben agudizar su ingenio para lograr que su talento interno sea capaz de responder a las necesidades cambiantes de cada compañía, con un foco especial en el cloud, la ciberseguridad, los datos y el 5G. “El gap de talento existe y seguirá creciendo. Así que nos tenemos que anticipar a esas demandas y a esos cambios”, confirmó la directora Global de Recursos Humanos de Telefónica, Marta Machicot, y añadió: “Nosotros lo analizamos a tres años, vemos qué capacidades vamos a necesitar para cumplir nuestros objetivos y analizamos si están en nuestra organización. Así creamos planes de reskilling y de adquisición de nuevo talento”.

A diferencia del sistema educativo, lastrado por su propia estructura, las empresas demuestran cada vez son más ágiles a la hora de adaptar las capacidades de su plantilla a lo que necesitan en cada momento. De hecho, su homóloga en el Banco Santander, Alexandra Brandao, detalló una estrategia similar, aunque a cinco años vista. Gracias a ella, han detectado que el 25 por ciento de su plantilla actual va a desaparecer y que el otro 75 por ciento va a necesitar nuevas habilidades para poder seguir trabajando. Y añadió: “Es importante combinar el tipo de profesionales, los que conocen nuestro negocio muy en profundidad con gente nueva con nuevas competencias”.

Pero esa “gente con nuevas competencias” no solo se encuentra en otras empresas o en los recién licenciados, “también tenemos gran talento en la bolsa de mujeres en trabajos precarios y a tiempo parcial o sin formación adecuada. Ahí hay un potencial inmenso de recualificación”, afirmó la vicelehendakari. Aunque a largo plazo la clave está en modificar todo el sistema educativo, Mendía apostó por “centrarnos en lo que está a nuestro alcance ahora”. Y es que, aunque “hay muy pocos niños, también muchos baby boomers, una gran masa de población en buenas condiciones y con capacidad de evolución”, continuó Pimentel.

El potencial de estos trabajadores es tal que incluso algunas empresas están desarrollando sus propios planes formativos para ayudarles a ingresar en el mercado laboral. “El 43 por ciento de la población activa española no está preparada en capacidades digitales. Es necesario seguir invirtiendo en una alianza público-privada por la formación digital, porque hay muchas oportunidades, pero deben ser accesibles”, explicó el director de Asuntos Públicos de Google en España, Miguel Escassi. Para lograr esta accesibilidad, la compañía ofrece cursos gratuitos en competencias digitales, tanto a nivel básico como especializado.

EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN PARA EL FUTURO DEL TRABAJO

Las soluciones de reskilling, tanto desde las propias empresas como desde los servicios de empleo, se alzan como estratégicas para cerrar la brecha digital y tecnológica del mercado laboral actual, pero no bastan para afrontar su futuro cada vez más tecnológico y cambiante. “No estamos en una crisis de demanda de aprendizaje, sino de escolarización tal cual está diseñada ahora. Es la crisis de una escuela obsoleta que no atrae talento, ni interés, ni orientación al futuro”, sentenció la fundadora de EducAcción, Sonia Díez.

Diseñados hace más de 100 años, los modelos educativos actuales, ya no responden a las inquietudes de los estudiantes ni a las demandas del mercado laboral. Para solucionarlo, la experta no defendió un cambio radical, sino un ejercicio de “prototipado, de acercarse a avances como el metaverso para ver qué pueden aportar a la educación”.

¿Quiere decir eso que la educación del futuro será impartida por robots en un entorno inmersivo mediante gafas de realidad virtual? Para nada. “A los profesores hay que tranquilizarlos, porque las máquinas no van a sustituirles. La gente quiere seguir dejando a los niños en una institución amigable, y esa es la escuela. Y los jóvenes quieren socializar antes de trabajar, y eso es la universidad”, afirmó el director del Máster Avanzado en Innovación y Transformación Educativa en la Universidad Complutense, Mariano Fernández Enguita.

“Lo que tiene que cambiar es la estructura de asignaturas para que esté menos centrada en la lección”, dijo, y esa es justo la misma idea que defiende el fundador de Code.org, Hadi Partovi, para quien lo que debe cambiar es la forma de enseñar. En su opinión, “aprender programación debería ser algo tan obligatorio como leer y escribir”. Una de las razones para su alegato estriba en que es una habilidad que se desarrolla fundamentalmente mediante la práctica, lo que puede estimular el aprendizaje frente a los modelos basados en recitar la lección a los que se refirió Enguita. Pero, además, Partovi señaló el hecho de que la programación y la informática destacan entre las grandes palancas de la economía actual, por lo que, como pasa con la ciencia, tener conocimientos informáticos nos da más poder como individuos y como sociedad.

Pero la programación no es lo único que puede mejorar la educación. Además de nuevos tipos de asignaturas, la fundadora de EducAcción hizo un repaso por otras estrategias formativas y curriculares como “los microcréditos y la capacidad de validar competencias que hayan venido a través de experiencias no formales”. Por su parte, la vicepresidenta insistió en la necesidad de “acabar con el problema histórico de que la universidad viva de espaldas al mundo de la empresa”. Y añadió: “Debemos diagnosticar las necesidades laborales y de alta cualificación en tiempo real, porque estas vacantes requieren planificación. Hay que cambiar las políticas y propiciar un efecto sustitución. Esto es clave en el futuro”.

Puede que no sepamos cómo va a ser ese futuro porque, como dijo Pimentel, “el futuro es incertidumbre”. Lo que sí está claro es que cambia cada vez más deprisa, por lo que, si queremos lograr una sociedad moderna y más justa, con empleos dignos que logren llevar a España a la vanguardia de los avances, debemos empezar a reformar todo el sistema educativo y laboral. Esto no va de evitar una gran renuncia a la española, sino de convertirnos en un país en el que la gente no solo quiera, sino que pueda hacerlo dignamente. Todo esto sin caer en la trampa del determinismo tecnológico. “Me resisto a tener una visión negativa y distópica. Lo que tenemos que hacer como país es determinar cuáles son esos sectores de futuro y de presente y tener a las personas preparadas altamente cualificadas para dar ese cambio. Si esto lo hacemos y lo hacemos en tiempo real, claro que va a ser exitoso” concluyó la vicepresidenta Díaz.

Sobre la firma

Marta del Amo

Periodista tecnológica con base en ciencias. Coordinadora editorial de 'Retina'. Más de 12 años de experiencia en medios nacionales e internacionales como la edición en español de 'MIT Technology Review', 'Público', 'Muy Interesante' y 'El Español'.

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