Si la imprenta de Gutenberg logró en el siglo XV iniciar la futura democratización del saber, la inteligencia artificial, seis siglos más tarde, promete lograr nuevos y prometedores horizontes. Pero ¿serán todo beneficios? ¿Habrá retos en el camino hacia un futuro iluminado por la actualización del fuego prometeico, llamada inteligencia artificial?
A fin de resolver estas cuestiones, el primer episodio del podcast de Google InteligencIAs, cuenta con voces expertas de diversos ámbitos que proponen respuestas. En este caso, la directora de Relaciones Institucionales y Políticas Públicas de Google para el Sur de Europa, Giorgia Abeltino y el director del Centro de Políticas Económicas de ESADE, Toni Roldan, acompañan a Natalia Hernández para debatir sobre las implicaciones económicas de esta revolucionaria tecnología.
La IA como herramienta complementaria en el trabajo y la educación
Para abrir la conversación, Toni Roldán subraya que la IA no reemplazará a los seres humanos, sino que actuará como un complemento para mejorar nuestro trabajo: «La mayoría de las tareas que realizamos en el trabajo se beneficiarán de la colaboración con la IA. Un ejemplo claro es el de los consultores, que hoy utilizan la IA para optimizar procesos como la redacción de correos electrónicos o el diseño de productos». A medida que la IA y los humanos colaboran, se liberará tiempo para tareas más creativas y estratégicas. En el ámbito educativo, ambos expertos coinciden en la necesidad de preparar a la próxima generación para utilizar la IA de manera efectiva. Para ello, tanto el sector público como el privado deben colaborar en programas de capacitación. «Las palabras clave son upskilling y reskilling», afirma Abeltino, refiriéndose a la capacitación constante de la fuerza laboral en habilidades digitales.
El impacto de la IA en el empleo y la competitividad
Aunque la IA promete revolucionar la economía, también presenta desafíos, especialmente en relación con la automatización de empleos. Abeltino destaca que, al igual que otras revoluciones tecnológicas, la IA creará nuevos puestos de trabajo, pero también puede generar disrupciones en los empleos existentes. «Al igual que antes no existían empleos como el de piloto de avión o especialista en marketing digital, la IA generará nuevos puestos de trabajo, pero debemos prepararnos para reducir las desigualdades» explica. Es fundamental que los gobiernos y las empresas se preparen para gestionar estos cambios y garanticen que la transición se realice de manera equitativa.
Roldán advierte que la velocidad de la adopción de la IA en Europa, especialmente en comparación con mercados como Estados Unidos, está generando una brecha en competitividad. «Europa está perdiendo terreno en la carrera tecnológica frente a otras regiones que están adoptando la IA de manera más rápida y eficiente». Las grandes empresas españolas ya están implementando IA, pero las pequeñas y medianas empresas (pymes) siguen rezagadas. Solo un 8% de las pymes en España están utilizando IA, lo que podría poner en peligro su competitividad.
El impacto de la IA también se extiende a la administración pública. Abeltino menciona ejemplos como el Ayuntamiento de Valladolid, que ha implementado un asistente virtual basado en Gemini, la IA generativa de Google, para gestionar consultas ciudadanas. «Este tipo de herramientas no sólo mejora la eficiencia, sino que también optimiza la calidad de vida de los ciudadanos».
Otras ciudades, como Vitoria, están utilizando la IA para optimizar la planificación ambiental, un ejemplo claro de cómo la tecnología puede beneficiar tanto la sostenibilidad como la productividad.
Preparación y colaboración para el futuro digital
El debate concluye con una reflexión sobre la necesidad urgente de adaptarse a la IA. Para que esta transformación sea exitosa, es fundamental que haya una colaboración activa entre el sector público y privado. La implementación de la IA debe ser inclusiva, asegurando que sus beneficios se distribuyan de manera equitativa entre toda la ciudadanía y sectores. Roldán enfatiza que “si no se actúa rápidamente, Europa y España podrían seguir perdiendo competitividad en un mundo cada vez más interconectado”. La clave está en un esfuerzo conjunto para fomentar la capacitación digital, mejorar la eficiencia y garantizar que la IA sea una herramienta de progreso para toda la sociedad.