Wiz: de la ciberinteligencia israelí a la mayor adquisición de la historia de Google

A la segunda va la vencida. El verano pasado, Wiz rechazó una oferta millonaria de Google. Ahora ha aceptado ser adquirida por 32.000 millones de dólares, 20 veces más de lo que pagó por Youtube en 2006 y más del doble de lo que pagó por Motorola. En apenas cinco años, esta empresa ha pasado de ser una startup a convertirse en uno de los proveedores de ciberseguridad más importantes del mundo. La pregunta es inevitable: ¿cómo ha logrado generar semejante valor en tan poco tiempo?

Eye of the hacker in a keyhole . Spyware, hacking, cybercrime concept. Vector illustration.

En 2020, mientras el mundo se sumía en el caos por la pandemia, cuatro amigos decidieron fundar Wiz, una empresa de ciberseguridad. Assaf Rappaport, Ami Luttwak, Yinon Costica y Roy Reznik no eran emprendedores comunes. Provenían de la unidad 8200, la élite de inteligencia cibernética israelí, conocida por la efectividad de sus operaciones. De hecho, recientemente se ha especulado que pudo haber estado detrás de los ataques a los buscaspersonas de Hezbollah el año pasado.

Su objetivo era encontrar un problema de ciberseguridad que valiera la pena resolver. No sabían exactamente cuál, pero sí que tenían los recursos y la experiencia para enfrentarse a cualquier reto. Su pasado les garantizó financiación sin necesidad de dar muchas explicaciones. Los inversores no necesitaban más concreción, confiaban en su talento.

Al principio, pensaron en proteger redes corporativas, pero tras innumerables conversaciones con clientes potenciales, entendieron que el verdadero desafío de estos estaba en otra parte: en la nube.

La pandemia había empujado a organizaciones de todos los tamaños a dar un salto desordenado al cloud. Se avanzó en digitalización en cuestión de meses más que en los cinco años anteriores. La nueva consigna en tecnología era clara: llevar todo a cloud.

De pronto, las empresas se vieron inmersas en una complejidad sobrevenida: cada nube tenía sus propias herramientas de configuración y, en un entorno tan fragmentado, era fácil perder la visibilidad de lo que realmente estaba sucediendo.

Mientras la industria de la ciberseguridad se inclinaba hacia herramientas cada vez más complejas centradas en problemas específicos y difíciles de integrar entre sí, los fundadores de Wiz tomaron un camino distinto: simplicidad y consolidación.

En su página web se puede leer: «Estamos reinventando la seguridad en cloud de dentro a fuera». Su objetivo era construir un sistema “panóptico” digital. Es decir, conseguir una visión unificada que permita saber cuándo y dónde actuar. Para ello, no bastaba con observar cada elemento por separado, sino también cómo se relacionaban entre sí.

Esta aproximación funcionó. En la actualidad, Wiz es un gigante global con oficinas en Tel Aviv, Nueva York y Londres, y cuenta con más de 2000 empleados. Empresas como Disney, Morgan Stanley y BMW confían en su tecnología para protegerse. En 2023, alcanzó los 350 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales, lo que subraya la importancia del problema que resuelve.

Cinco años después de su creación, Google —a falta de lo que diga el regulador— ha adquirido Wiz por 32.000 millones de dólares. Es cierto que la cifra rompe con la regla comúnmente utilizada para valorar este tipo de empresas, ya que se basa en un múltiplo de sus ingresos actuales. Sin embargo, para Google, Wiz representa un activo estratégico en un momento crucial para la compañía por el que está dispuesta a pagar mucho más.

La IA generativa ha conseguido algo impensable: tambalear los cimientos sobre los que se sostiene Google. Su buscador y, con él, su modelo de publicidad, están en entredicho. La empresa necesita diversificar sus ingresos y, desde hace años, no consigue ganar cuota en el mercado cloud, que se mantiene algo por encima del 10%.

Wiz es una pieza clave para que las empresas avancen hacia modelos multicloud. O al menos, eso es lo que deben pensar en Google para haber llevado a cabo la compra más cara de su historia. No solo compran una empresa de ciberseguridad, sino también la llave para competir en el mercado cloud.

El meteórico ascenso de esta empresa de ciberseguridad es un ejemplo fascinante de cómo los mercados premian la innovación en tiempos de incertidumbre. Hemos visto esto antes: durante la crisis financiera de 2008, surgieron empresas como Uber y Airbnb. La visión de Wiz ha dado frutos, no solo para sus fundadores, sino también para todos sus empleados, quienes recibirán mil millones de dólares si deciden continuar en la empresa. Apostar por el talento, especialmente en tiempos de cambio, es una de las mejores inversiones. ¿Quién habría imaginado, hace cinco años, durante el confinamiento, que una empresa nacida en medio de esa crisis sanitaria alcanzaría tal magnitud de éxito? Y aún más, ¿quién habría invertido en ese entonces?

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