El formato distópico es uno de los más jugosos porque juega con la psique humana en un torbellino de situaciones que podrían ser reales pero no lo son, empujando el cerebro a creer en algo al borde de la conspiranoia. Es así, que como espectadores, estamos constantemente en la cuerda floja dudando de si algo es real o ficción. Para aquellas personas que aman este juego perverso, Severance —Separación en español— es una serie llena de detalles capaces de enganchar entrando en un universo repleto de teorías locas. Mark S. es una persona que ha decidido separar su vida real del trabajo y ha aceptado un puesto en la empresa Lumon, de dudosa filosofía entre la gran corporación y una secta. Sus trabajadores aceptan la inserción de un mecanismo en el cerebro capaz de separar al individuo en dos para que pueda tener una vida cotidiana sin recordar nada del trabajo y poder ser feliz sin saber nada de las presiones de su puesto.

¿Distopía del trabajo o realidad actual?
Ben Stiller, director de la serie, nos sirve un dilema filosófico y social contemporáneo: ¿Necesitamos desconectar del trabajo? ¿Es ético? ¿Qué implicaciones tiene que una empresa privada pueda hacer de nosotros lo que quisiera durante ocho horas al día?
¿Acaso las empresas no están ya manipulando información sensible de cada trabajador? Estamos seguros de que Severance no sea una analogía actual de lo que estamos viviendo con el blue monday, el burnout, las estructuras jerárquicas, los despidos improcedentes, la falta de transparencia en las grandes estructuras con controles que aíslan creando dos realidades, la de fuera como persona, la de dentro como trabajador.
¿Estamos seguros de que Lumon no sea una representación alegórica de la tecnocracia americana y sus intenciones funcionalistas llevadas al nivel de una secta? Una representación actual del mito de Orfeo, mezclado con el de Sísifo y la cueva de Platón.
Además, los protagonistas deciden cortar su vida en dos para optimizar sus estados emocionales separando la vida cotidiana de la rutina del trabajo. Muchas veces hemos soñado con esta idea de mantener la presión laboral fuera de nuestra existencia. ¿Y si un coloso privado tomara provecho de esto?
De hecho, visualmente, los colores dominantes de la serie —el azul y el blanco hielo— son una analogía de la necesidad de aislarnos y congelarnos frente al dolor. En este sentido, la historia puede ser una metáfora clara de la necesidad de nuestra sociedad de tener que desconectar porque estamos sobrepasados de dolor psicofísico intentando encontrar un espacio neutro que nos permita no sentir. Estar completamente alejados del sufrimiento y el esfuerzo.
Una narrativa potente, un dilema con un enfoque negativo y paranoico que se sirve a través de la sublimación estética. Interiorismo, visuales, encuadres, vestuario, sonido. Es todo un tripudio de excelencia de las artes visuales y sonoras para representar una sociedad dividida que acepta y, a la vez, cuestiona las luces y sombras de Lumon Industries a través de una simbología muy bien cuidada.

¿Cómo se traduce una historia a un universo visual lleno de símbolos?
La coherencia de una serie como Severance está en saber estructurar un hilo narrativo potente y retador con una estética pulcra, pensada en el mínimo detalle.
Cuando algo está bien hecho se intuye. Es ley de vida. Y Severance con sus tonos pálidos, el minimalismo aséptico llevado al extremo, la frialdad de una distopía bien contada es una belleza sinestésica capaz de hacerle cosquillas al cerebro.
Es un descaro de belleza y significados simbólicos. Una pequeña capilla Sixtina televisiva del siglo XXI para alabar o criticar el poder de la tecnocracia norteamericana. Aunque en ciertos aspectos huele un poco a product placement encubierto para vender más productos de Apple. Generar el deseo a través del disgusto frente a un Frankestein contemporáneo pulido y brillante.
¿Por qué la teoría visual es clave en la serie del momento?
Te lo cuento de la forma más breve tocando:
1. Color.
2. Composición.
3. Forma.

1. Color.
Para usar una jerga muy actual, tremendas paletas cromáticas que se gasta la serie. Utiliza un sistema de tres colores principales en muchas escenas.
Podemos analizar su narrativa por grupos: Lumon está representada por una paleta de colores fríos hecha de azules y verdes. Significado: Institucionalidad, racionalidad y frialdad. La esencia de la productividad fordista. En una palabra, la EFICIENCIA que nadie puede cuestionar.
En contraposición, Mark S. y Helly a pesar de ser un producto corporativo de Lumon, utilizan el naranja y el rojo como color relacionado con el inconformismo, la pasión y la rebelión. El naranja es el color más utilizado para representar a alguien atrevido. Cualquier personaje que desafía el statu quo en una historia lleva el pelo naranja.

Este contraste genera una paleta cromática de colores complementarios: el azul (Lumon/racional) y el rojo/naranja (Mark. S/emocional). Toda la historia se basa en el contraste.
El diablo está en los detalles y lo podemos ver cuando Helly viste de gala en la vida exterior y su vestido está formado por dos franjas azules y verdes cruzadas. Un símbolo claro de su dualismo y de cómo esos dos caminos se pueden entrelazar creando una anomalía en la separación.
La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han junto con películas como Tiempos Modernos de Charlie Chaplin pueden darnos aún más claves sobre la esencia de la serie de AppleTV.

Es interesante también tener en cuenta el falso humanismo de Lumon Industries —que por cierto, tiene su propio perfil en Linkedin— con el utilizo de cuadros y pinturas exhibidos en los espacios comunes por el departamento de Óptica y Diseño, como emblema de la narrativa sectaria que intenta estructurar un discurso oficial basado en la bondad y la benevolencia.
El color funciona de la misma forma que en películas como Inside Out con una paleta cromática complementaria que enfrenta la frialdad racional al calor de las emociones.

2. Composición.
Es el gran elemento de la narrativa visual de Severance. Se basa en usar la simetría en la mayoría de escenas para resaltar la idea de producción en serie altamente eficiente. Las escenas de Lumon y sus exteriores usan siempre la simetría con un equilibrio aterrador que se rompe solo en algunos casos como cuando Mark S. pasea con los globos en uno de los pasillos. Están claras las innumerables referencias al gran trabajo de Stanley Kubrick y posteriormente de Wes Anderson.
En el esquema podemos notar que el sujeto en primer plano toma el protagonismo en medio de un espacio diáfano con unas diagonales que apuntan hacia el centro.

La regla de los tercios es también una composición muy dinámica que genera acción y tensión cuando los sujetos están en los tercios. Y podría tener un significado bíblico que hace referencia a los orígenes religiosos de Lumon. Una especie de Jardín de las delicias en formato tecnológico.

Fotograma de Severance con composición de los tercios


3. Forma.
El logotipo es muy minimalista con un corte en diagonal en la R para representar la separación de las dos realidades y además la ruptura como concepto clave de la trama.

Por otro lado, tanto los espacios como los objetos se rigen por un racionalismo de estilo Bauhaus minimal y muy escueto. Los productos parecen una fiel representación de la ideología alemana de la empresa Braun y el interiorismo tiene muchas referencias al estilo Mid-century modern de mediados del siglo XX.
¿A quién le importa todo esto? Los consumidores percibimos la intencionalidad. Con el tiempo, como diseñador, me he dado cuenta que es una gran pregunta y que, intentar encontrar una respuesta, ayuda a entender porqué el diseño gráfico y la comunicación visual son fundamentales en ramas como el branding o en apoyo al marketing.
Una conclusión rápida es que la narrativa visual ayuda a percibir un discurso coherente, aunque un espectador no sepa exactamente todos los detalles. Sin embargo él mismo percibe que hay una intencionalidad detrás de una propuesta visual. No siempre lo visual es evidente y, cuando se mueve en la narrativa conceptual, se entabla un diálogo entre emisor y receptor que puede ser placentero, divertido y hasta retador.
Un gran ejemplo de esto son las series que nos tragamos a diario. Lo sabemos de sobra, porque intuimos la intencionalidad y la calidad de una serie como Severance. Mientras que entendemos que no hay mucho que descubrir en series más comerciales como Machos Alfa de Netflix.
En Severance percibimos la coherencia de la narrativa visual a través de los cuatro pilares del diseño gráfico:
1. La composición
2. El color
3. Las formas
4. La tipografía (que es una forma per sé)
Todo nos estimula para que dudemos, reflexionemos y podamos jugar a adivinar los mensajes ocultos. ¿Por qué la paleta cromática está hecha de colores fríos como el azul y el verde? ¿Por qué una de las protagonistas es pelirroja? ¿Por qué se usa tanto la simetría y se tiende a romper su estaticidad? ¿Cuál es el significado de los pasillos completamente blancos y diáfanos?
Mientras intentamos averiguar qué pasará en los entresijos de pasillos blancos diáfanos, solo nos queda seguir las innumerables cuentas que teorizan absolutamente sobre todo y nos cuentan los detalles más ocultos de una serie que está dando mucho que hablar.