Un puente aéreo para la innovación

Cinco ejes tractores vertebran la estrategia de innovación abierta de AENA y sus 63 aeropuertos: eficiencia operativa, data driven, metataverso, sostenibilidad y experiencia de cliente,

Existe un puente aéreo entre Madrid y Barcelona que ha pasado inadvertido. Habla de apellidos. Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas; Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. Dos grandes políticos. Uno, Suárez, durante años en la bancada de Unión de Centro Democrático (UCD) y presidente del Gobierno (1976-1981). El otro, Josep Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio (1954-1977). Ambos, en sus discrepancias, responsables de parte de las libertades que disfruta hoy España. Barajas es el primer aeropuerto de la gestora aeroportuaria Aena y El Prat, el segundo. Ni es una alabanza ni es una crítica. Desde el aeropuerto madrileño han volado este año 55,44 millones de pasajeros —cifra actualizada a 30 de octubre— y se han despachado 350.461 toneladas de mercancías. Y desde Barcelona han viajado 46,94 millones de personas y se han transportado 295.072 toneladas de género. Seguramente, ambos dirigentes estarían orgullos de que sus nombres sean los primeros y últimos que acuden a la memoria de millones de visitantes que llegan a España. Es una reflexión que tiene clara Aena y El PAÍS en estas segundas jornadas sobre Innovación abierta y ecosistemas, que en esta ocasión se trasladan a Barcelona.

Resumen del encuentro sobre innovación abierta con el patrocinio de AENA

Volvamos a la historia que podría haber sido. Tarradellas, en El Prat, sentiría una curiosidad enorme por eso que los tecnólogos llaman “innovación abierta”. Una revolución en ciernes, como esas notas que ascienden y descienden en la escala de un saxofón. Esta propuesta responde al Plan de Innovación de (2021-2026). Su narrativa es la tecnología, pero “sobre todo cómo canalizar y atraer el talento que existe en Aena”, describe Luis Cañón, su director de Innovación y Experiencia de Cliente. En la práctica lidera el Plan de Innovación y Transformación de la gestora aeroportuaria, que ha creado espacios de emprendimiento que pretenden mejorar sistemas, procesos y tiempos.

Son cinco ejes tractores que buscan incrementar la calidad de los 48 aeropuertos nacionales (hay 63 en total) que gestiona Aena, incluido El Prat. La mitad, por cierto, de las start-ups implicadas en ello son extranjeras. Es un mensaje en una botella al mundo de las compañías emergentes. Eficiencia operativa: ver qué opciones hay en el mercado y que podrían aplicarse con éxito dentro de esas cinco categorías. Data driven: análisis de datos que permitan, por ejemplo, mejorar la experiencia de volar cómodamente a los clientes o el filtrado de seguridad, respetando siempre la privacidad. Metaverso: imágenes digitales que son capaces de usarse para conocer mejor el aeropuerto y convertirlo en más seguro. Sostenibilidad: el reto es tener cero emisiones netas de carbono en 2030. Y en la cabina, al igual que si pilotaran los aviones, los clientes.

Este es el álgebra básica, luego llegarán los detalles. El primero es la coordinación. “Si queremos sacar adelante este tipo de proyectos o ideas tenemos que ir de la mano de socios, aerolíneas o compañías de seguridad”, explica Cañón. “Por ejemplo, asegurar y proteger los datos de los pasajeros recae en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT). La aviación es uno de los sectores que tiene una normativa y una regulación más estricta del mundo. Cada movimiento debe tener la perfección de un paso de danza.

Las posibilidades de cambio de un aeropuerto son inmensas; al final es como una ciudad de cierto tamaño. Por eso disponen de acuerdos tecnológicos con aeródromos de gran tamaño, como el de Fiumicino, en Roma. Tomar pista de esta manera global exige tener presente cuatro desafíos, compartidos: la eficiencia organizativa, la ubérrima inteligencia artificial, la sostenibilidad (innegociable) y los aeropuertos Low-Cost Carrier (LCC, de bajo coste).

El proceso en el que se ha embarcado (por segunda vez) Aena es convocar una call abierta —en el argot, un proyecto de ideas para empresas emprendedoras— que deben seguir esos cinco principios iniciales. Un éxito. Han acudido a la llamada unas 292 iniciativas desde todos los continentes, pero buscan solo cinco. La pregunta aterriza sola. ¿Cómo se hace el proceso de selección con este volumen? “A ciegas. Cada compañía envía una breve propuesta y, sin saber a quién pertenece, vemos si encajase o pudiera aportar algo diferenciador a esas exigencias iniciales”, aclara Luis Cañón. Entre las escogidas este año tres tenían experiencia y estaban más maduras, y dos eran nuevas en este mundo. “Es complicado. La primera semana de convivencia resulta clave, porque estas compañías están acostumbradas a tener una libertad que no podrán disfrutar en un espacio tan regulado como la aviación, a lo que se suman los temas de ciberseguridad. Las ideas deben coincidir con lo factible”, ahonda el experto de Aena. Es un proceso rápido: cuentan con seis meses para desarrollar y aplicar la idea. “No es mucho tiempo, pero el presupuesto es de dos millones de euros si el modelo es escalable y funciona”, concluye en su explicación.

Este año, la propuesta Aena Ventures cerró su segunda edición en abril y algunos de los ganadores estaban presentes en estas jornadas. El Prat es una infraestructura que cuenta con tres líneas de despegue y aterrizaje: dos en paralelo (06L/24/R y 06R/24L) y, una cruzada, la pista (02/20). Este es el paisaje básico que ven los pasajeros. ¿Y las empresas emergentes, qué imaginan? Es cierto que no están solas, cuentan con mentores y sponsors que les ayudan a aterrizar las ideas.

Marina Pons es responsable de sección del Control de Operaciones del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. Es ingeniera aeronáutica y ha trabajado con una de las start-ups del programa en el desarrollo y ejecución del proyecto piloto. Conoce su dificultad. Ha ayudado a la noruega BagID (dentro de la categoría Eficiencia Aeronáutica) en una solución basada en etiquetas electrónicas que permitan facturar el equipaje desde casa. Con tecnologías RFID y bluetooth se efectúa el seguimiento. “Tienes que ir adaptándolo poco a poco, hicimos pruebas en el aeropuerto de Barcelona”, recuerda Pons.

Entre medias, una idea que despega sola: “Lo que pensamos es crear una plataforma colaborativa donde otros aeropuertos puedan participar”, revela Luis Cañón. Esto exige analizar las bases de datos. Una de las empresas españolas elegidas tiene una historia especial. DeuSens ganó en el apartado de Aeropuerto Virtual, y lejos de crear algo genérico para el espacio aeroportuario ha desarrollado una realidad extendida para formar a los bomberos. Puro metaverso. “No teníamos ni idea de aeropuertos, sin embargo, contamos con un gran producto”, indica María José Cantaré, key account manager de la firma. “Pero fue más fácil de lo previsto porque había voluntad y tiempo, estos profesionales tienen unas habilidades neuromotoras que hay que desarrollar, y las soluciones tienen que ser en tiempo real”, desgrana. Además, en otros ámbitos, están trabajando con hiperexperiencias (fórmula para fidelizar clientes), tanto en el canal online como offline. Respecto al reloj, el tiempo (hemos visto) es de seis meses y el presupuesto de dos millones de euros. Hay que captar las ideas al instante. Otro dato: existen 1.200 bomberos que deben efectuar una labor concreta.

Entre medias del pasado y el mañana, el futuro llama a la puerta. La sostenibilidad, la inteligencia artificial generativa (han tenido varias reuniones con Microsoft), son un triángulo esencial. Otra de las ganadoras fue StressFreeCarRental (área de Destino Aeropuerto), que ha creado una plataforma de alquiler de coches —en cualquier dirección internacional— a través de la web Aena Travel. También la danesa Aeropuerto Data Driven, que permite un paso más rápido por el control de seguridad basado en una reserva previa. Y con nombre vikingo, Valhalla Diseño, una consultora de diseño estratégico que desarrolla programas y modelos de innovación corporativa, también participa en el asesoramiento. Para Jorge López, su senior innovation manager, Valhalla es un paraíso de inteligencia generativa y computación cuántica. “Hablamos mucho de destino y los aeropuertos tienen esa filosofía de microciudades, y el pasajero debe tener una experiencia más agradable, mejorar el servicio y hacer el tránsito más fácil a sus usuarios finales”, reflexiona. “Aena está centrada en su día a día, pero más allá existe un mundo de posibilidades”, vislumbra López.

Queda el prefacio al final del relato. La compañía holandesa Hovyu —ganadora en categoría Aeropuerto más Verde— propone una captura del CO2 de las calderas de gas natural de El Prat, evaluando las posibilidades económicas de la aplicación de la tecnología.

Por su parte, el Demo Day del programa Aena Ventures no solo representa una plataforma para la presentación de ideas innovadoras; también la búsqueda de soluciones concretas pensando en los desafíos actuales del sector aeroportuario. ¿Por ejemplo…?

En un aeropuerto las tecnologías tienen sentido si mejoran la seguridad (línea maestra), las sensaciones de los clientes y un modelo donde la señalética sea clara, las prisas inexistentes y la ayuda, sobre todo a las personas más vulnerables, resulte constante. Quizá el gran acierto de esta llamada a la innovación es que las empresas compiten por ideas que deben adaptar para que ensamblen en la rigurosidad legal de un aeródromo. En el fondo es un acuerdo, una negociación, semeja una imaginaria conversación entre dos estadistas: Suárez y Tarradellas. Tan lejos, tan cerca.